Antes de todo, perdón a todos mi amigos que me han mandado un mensajito en las últimas semanas sin que yo haya repuesto – después de partir de Argentina el 2 de agosto, yo he viajado por Alemania, Republica Checa, Bélgica, el Irán, Dubái y la India. Y en 30 días ya parto de vuelta por Taiwán, mi última destinación de este año increíble.

Han sido tres meses muy, muy, muy estresantes, pero también fascinantes y maravillosos. Durante mis cuatro semanas en Alemania, ni llegué a sacar todas las cosas de mi valija de Argentina, porque todo el tiempo estuve visitando amigos o parientes. Además, mi familia también quiso pasar un poco de tiempo conmigo después de no haberme visto para un medio año. Tuve que aplicar para mis visas para visitar el Irán y la India. Tuve que buscar donde hacer mi práctica en Taiwán y donde vivir en Mumbai durante los dos meses que iba a estar trabajando en el Consulado General de Alemania allá. Espero haberme explicado bastante, jajaja.

Todos de ustedes a cuales les había contado que iba a viajar por el Irán me consideraban (quizás correctamente) loca. Pero les cuento que las tres semanas que pasé allá en Septiembre fueron increíblemente interesantes, intensas, instructivas, a veces cansadoras, pero totalmente maravillosas. He conocido personas muy alegres (aunque frustradas de su país y los límites que vienen con la ciudadanía iraní), muy, muy educadas de lo que se pasa en el resto del mundo (aunque Facebook, Twitter, Instagram, etc. son oficialmente bloqueados por el gobierno), bastante creativas en desafiar los limites puestos por su gobierno y el resto del mundo, divertidas, etcétera. Visité seis ciudades: Teherán (la capital), Kashan, Isfahán, Yazd, Shiraz y Kerman. Siempre me quedé con familias iranís que había encontrado en couchsurfing.com. Ellos compartieron sus cuartos y su vida conmigo y me dieron una perspectiva real de la vida cuotidiana en el Irán. Yo hubiera pensado que la gente iraní sea muy limitada por su gobierno autocrático, pero en la vida diaria ni se nota mucho – con la excepción obvia de que yo como mujer siempre me tenía que poner el hijab y el manto, que es un abrigo largo que cubre el cuerpo de la mujer desde sus hombros casi hasta las rodillas. Mientras que estuve en los apartamentos no tuve usar el hijab, pero fuera de la casa, lo tenía que tener puesto en cada momento. Obviamente, muchas personas no son contentas con esas reglas y sacan el hijab y el manto el momento que salgan de la vista pública, pero también hay muchas mujeres que usan el hijab por razones religiosas y que lo llevan con orgullo. Y no tiene que ver con si una mujer sea educada o no – una de mis “hermanas” iraníes recién había vuelto de Londres después de haber hecho su maestría de abogacía allá, y durante su tiempo en Inglaterra, había tenido puesto el hijab todo el tiempo, porque para ella era un símbolo de su fe y su dedicación a Allah.


Todas las familias que me hospedaron me recibieron como una hija perdida, y por eso tuve la oportunidad de viajar con ellos, irme a una fiesta musulmana de compromiso (que no era tan diferente de las fiestas europeas, solo con menos alcohol y más entusiasmo de bailar), visitar un desierto con un lago enorme en la mitad, aprender de los prejuicios de los Iranís contra los Árabes (ya las razones por las cuales), ir al concierto del grupo rock de mi “hermano”, visitar la ciudad antigua y legendaria Persepolis con una amiga iraní muy buena, hacer un picnic en una casa abandonada con una compañía de teatro, aprender los números y un vocabulario básico en Farsi de mi profesora súper tierna de 9 años, etcétera. Realmente pasé un tiempo absolutamente espectacular y recomiendo visitar este país maravilloso con su gente increíble lo más pronto posible!
Las ruinas de la ciudad antigua de Persepolis.


Después de mis tres semanas en Irán pasé cuatro días en la ciudad i n c r e í b l e de Dubái. Todos siempre me habían dicho lo loca que esa ciudad era, pero nunca me lo hubiera podido imaginar cómo era en realidad. El lujo, la riqueza y abundancia que se ve en cada esquina de la ciudad es casi incomprensible. Malls gigantes con acuarios, cataratas, miles de negocios, áreas para patinar, etcétera… Pero yo tampoco me sentía muy pobre, porque me residí en el departamento en el 36to  piso de un edifico en el corazón de Dubái – podía caminar hasta el Burj Khalifa y la Dubai Mall (pero no fue un camino muy lindo con 37 grados y 75% de humedad del aire).

La vista de mi departamento en Dubái de noche.

Después de estos lindos días de lujo en Dubái finalmente llegué en mi destinación final: La ciudad enormísima y hermosa de Mumbai en India. Estoy acá para dos meses, como ya mencionado, haciendo una práctica en el consulado alemán. Ya es la tercera vez que estoy en India en los últimos tres años y el país todavía me fascina bastante. Después de solo haber viajado el país como turista, estoy muy emocionada de estar acá por a) un tiempo más largo (nueve semanas) y b) conocer India y su gente en una manera más personal y en un contexto de trabajo. Hablando del trabajo: mi práctica es súper interesante y afirma mi deseo de trabajar en el servicio diplomático un día. Tengo tareas de varias áreas: investigar asuntos políticos y económicos actuales de India, organizar visitas de delegaciones de Alemania, escribir oraciones para el cónsul, representar el consulado en función oficial en eventos, hacer fotos para nuestra página web, escribir informes sobre las provincias de la India para las cuales somos responsables, etcétera. Es bastante diverso y cada día hay algo nuevo para hacer y aprender.

La ciudad me encanta también. Yo sé que muchas personas tienen una imagen no muy positiva de la India en general y Mumbai (como su ciudad mayor) específicamente. Pero les prometo que es una ciudad hermosa, verde, llenísima de muchísima vida, cultura e historia y de muchos colores. Claro que hay un MONTÓN de autos y tráfico permanente (que resulta en un aire no muy saludable), pero después de un medio año en Buenos Aires estoy acostumbrada a choferes locos.  Claro que hay muchísima pobreza en la población, pero viviendo acá uno tiene que acostumbrarse a no poder ayudar a todo el mundo. Y claro que como mujer europea, se atrae un montón de miradas no deseadas, pero eso también hay en Alemania, Argentina y muchísimos otros lugares. En general estoy bastante contenta con mi vida acá – vivo en un departamento compartido con una familia muy simpática (madre, padre, hijo y su prometida – muy típico en India), que también queda bastante cerca del consulado (cinco minutos en taxi) y no sale mucho comparado a su ubicación. El tiempo es hermoso (30 grados y sol) después del monzón, la gente es generalmente increíblemente simpática y la comida siempre fue y sigue siendo mi comida preferida en el mundo, así que yo no podría ser más feliz.
La vista sobre los slums de Mumbai del avión.
El único “problema” es que ya ha pasado la mitad de mi tiempo acá en Mumbai – y todavía no me quiero ir. Pero también estoy demasiado emocionada para mi próxima destinación: la isla hermosa de Taiwán, donde voy a hacer mi segunda práctica en una empresa de Recursos Humanos. Ya pasé un mes en Taiwán en 2015 y no pudiera ser más ansiosa para volver finalmente. Además, tres amigos míos de Alemania y los EE.UU van a estar allá al mismo tiempo, y también podré volver a ver todos mis amigos taiwaneses!

Pero a pesar de todos mis viajes, nuevas experiencias y nuevos amigos sigo extrañando a Argentina más que nada! Extraño a la onda de la gente, a mis familias y amigos en Posadas y Buenos Aires, a la facu (nunca hubiera pensado que un día iba a decir eso…), a hablar en español todo el tiempo, a ir a mi verdulería preferida, a comer medialunas, empanadas y chipa, a tomar mate y tereré, al calor de Posadas y al frío de Buenos Aires… Tengo que parar, sino me pongo a llorar! Resumen es que Argentina sigue siendo y siempre será mi segunda patria y aunque “recién” volví, ya no puedo esperar para volver la próxima vez!
Espero que les hayan gustado e interesado las noticias de mi vida y espero tener tiempo para mandar noticias de manera más frecuente desde ahora! Un beso y abrazo enorme a todos y muchos saludos de la India! Lotti
El atardecer visto de mi pieza en Mumbai.

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